Continuidad de los antes. Ahora.

Aceptación o ansiedad.

Ayer mientras mi cabeza daba vueltas en remolino de ansiedades y torpezas inútiles por destensarme:

Silencio, cojo el móvil, lo suelto. Me duele todo.

Me duelen los brazos de no abrazar.

Concluyo un pensamiento, algo va bien o mejor.

Respiro y dejo que una ventana se cierre y las otras tantas seguidas en este silencio que imploro un momento de paz para mí  sola.

Un momento de paz interrumpido por una cadena de ideas, pensamientos y oxígenos atragantados.

Pasará, esto  también pasara.

Respiro un poco más como si de un trago me fuese a beber el océano entero de preguntas y respuestas.

Aguas turbias , tiburones y una fuerza que me manda hacia abajo y justo termina aquí , en el redondo imperfecto de mi ombligo.

Circunferencia egocéntrica y mística donde se concentran todos mis “yoes” y de la cual tiro hacia arriba ahora con este hilo invisible que es lo único que me ata sin poder remediarlo con esta realidad tan confusa.

Pienso en Marianita. ¿Soy Marianita?

¿ Y dónde estará Marianita ahora?

Seguramente perdida entre mis muchos adioses precintados en cajas  frutos de mudanzas interminables.

¿No puedo vivir sin mutar?

Porque últimamente solo hablo de eso. Ya antes , antes de este anclaje casi suicida de años en un solo lugar.

Viajar , echo de menos viajar.

Echo de menos perderme en los tiempos de cada viaje , el viaje en si , entre autobuses y la generosidad de la gente viajante que te ofrece su casa .Un amanecer compartido esperando un tren y acabar desplomándote en el avión en el hombro de El . Y llegar a Madrid y sin darte cuenta le acabas contando mientras lo acompañas a encontrar un hostal y esas amistades efímeras pero tan reales que se dan en los viajes.

La ilusión por llenar las paredes de colores vivos en una casa nueva, plantas , retratos , algún dibujo hijo de una noche noctambula. Cascorro , la vecina del patio y yo saltando de balcón a balcón por que las llaves y yo , o yo y las llaves.

Y ahora.

 ¿Fin?

¿Y cuándo elegí ese fin si es que lo hice? Y además, ¡zas! De un solo golpe y en seco.

Adiós hasta siempre y aquí me quedo.

Principios de otros tiempos.

Eso era.

Ya se van cerrando otras muchas pantallas mientras me calmo y ahora puedo escribir o pintar y lo hago:

Día 34 de confinamiento:

Parte 1 :

¡Acepta o puenting!

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