Hombres con nariz de tiburón blanco.

No es ningún secreto que me gustan los hombres con nariz de tiburón blanco.

Angulosas, infinitas. Donde te puedes perder en sus formas imposibles de dibujar . En realidad me gustan todas las personas con narices de tiburón ,pero los hombres tienen algo de águila salvaje y una extraña melancólica que despierta mi instintos de gata salvaje y leona protectora. Estos hombres caminan despacio , cabizbajos ,cómo si la nariz les pesara y es ahí donde se centra todo su centro y todos sus todos cuando los miro. Casi todos son altos, despeinados , con aire entre desaliñado y formal a la par .Con arrugas indefinibles al igual que sus narices .Poseen un cierto aire de Don Juan y muchos secretos. También muchos miedos y sus cabezas van a mil centrifugándose entre ideas abstractas e intentando dar forma y nombre a las cosas que aún no lo las tienen. Sufren y mucho , por que en su nariz también se concentra una conexión con lo bello , la naturaleza , existencialismo , desasosiego y esperanza a la vez. Son infinitos y cuando ríen, también su nariz se expande y contradice con todos las demás gesticulaciones. Eso me encanta . Saben bailar de cintura hacia abajo pero sus brazos se desorientan y se desentienden entre si como una serpiente de dos cabezas.

¡Y como abrazan esos brazos también!

Y como tocan cada tecla del piano como si fuera el cuerpo de una mujer o al contrario. Manos delicadas y suaves, manos capaces de cambiar el mundo , de crear arte y de romperlo todo. Incluso a si mismos. Manos que nunca señalan por que son tan nobles que los primeros en señalarse son a si mismos .Son narices exigentes y soñadoras. Son narices que respiran un oxígeno tan puro que a veces los asfixia a si mismos.


Siempre hay un punto intermedio entre estas narices y las chatas o perfectitas, redondas o acabadas en punta. Esas casi siempre acaban siendo narices amigas , de otros abrazos más tiernos (para mi).

De las intermedias , por ejemplo Johnny Deep , con a su vez lo compensa con una mirada mas tiburona que la nariz y entonces derrite pupilas , las mías ,y ya no adolescentes , con menos excusa o con todas ellas para decir , contigo ¡Si quiero!

¿Quién no?

Y luego las redonditas y tiernas  o cuadraditas y puntiagudas. Mis grandes amigas narices estas. Están me escuchan y quizás también compartan caracteres y demás con las tiburones , pero encajadas a la mis los besos son más dulces. Son besos que no duelen , pero tampoco te clavan puñales al alma. A la mía. De abrazos eternos, tangos , cantos  y gracias a la vida. De conversaciones fluidas y sin silencios, o los que elegimos . Son agua fresca pero no fuego , y fuego para mi tierra de tora en algún caso.

¿Y porqué la nariz?

Supongo que será en es instante en el que se va a dar el beso . Narices cruzadas , un vals con la mano en la espalda y un tango flamenco , justo ahí , entre la nariz y el choque casi inevitable entre ellas , mis manos y la comisura derecha de mis labios.

Aquí , donde solo las cucharas y mi peca  se divierten en mi obligo.

Una tiburóna más.

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